Parte en Mesopotamia en la historia e indicios de los primeros diseñadores, los cuales fabricaban tablillas de barro y marcaban los canales que había que cavar y se les llamaba en esa época profetas.
Nosotros como diseñadores nos enfocamos en el "segundo ojo del alma", el cual tiene por objeto prever el futuro, vemos formas enteras.
Lo que hacemos frente al mundo es intuir, a través de los huidizos fenómenos, formas eternas e inmutables como lo son las"ideas".
Lo que es indiscutible es que las formas ya estén inventadas o incluso diseñadas, son eternas lo que se refiere el autor es que no están en el espacio ni en el tiempo.
La mirada del diseñador la cual ya nos referimos como el segundo ojo del alma gracias a ecuaciones geométricamente pensadas se puede llegar a tecnificar e concepto, así podremos formular todas las formas eternas o incluso todas las ideas inmutables.
En conclusión plantea que esta es la verdadera mirada de un diseñador: que no es ni el primer, ni el segundo ojo, sino un tercero el cual permite intuir y manejar eternidades, así se puede programar a un robot y transferir esta eternidad directamente a la temporalidad.
Pámela Mayo Blandón
Objeto y Uso
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